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Tecnología nueva, hábitos viejos: el reto de adoptar IA en la empresa

Tecnología nueva, hábitos viejos: el reto de adoptar IA en la empresa
PLG EdTech Lab · AI Adoption

Tecnología nueva, hábitos viejos y el drama real de adoptar IA

Implementar una herramienta nueva casi nunca falla solo por la herramienta. Falla por algo mucho más humano: los hábitos, la confianza y la cultura interna.

Compass Assistant Adopción tecnológica Cambio organizacional IA en educación

Del lanzamiento a la adopción real

El problema no es tener tecnología. El problema es que la gente la vuelva parte del trabajo.

En PLG Education estamos viviendo este proceso con Compass Assistant, una herramienta creada para apoyar al equipo académico, acelerar procesos, reducir fricción operativa y mejorar la forma en que profesores y equipo acceden a información clave.

Antes: adopción por novedad

  • Rick generaba curiosidad porque era nuevo.
  • El equipo lo probaba por exploración natural.
  • La novedad impulsaba el uso inicial.
  • El proceso anterior seguía siendo cómodo como respaldo.

Ahora: adopción por cultura

  • Compass necesita integrarse al proceso real.
  • El uso debe dejar de ser opcional o esporádico.
  • El equipo necesita entender el valor operativo.
  • El fallback deberá desaparecer en algún momento.

Lanzar una herramienta no significa cambiar una cultura.

Uno de los aprendizajes más incómodos al construir tecnología interna es entender que una herramienta puede estar lista, funcionar bien, resolver un problema real y aun así no ser adoptada de inmediato.

No siempre se trata de resistencia abierta. A veces no hay sabotaje, ni pereza, ni mala actitud. Muchas veces hay simplemente inercia. Las personas ya tienen una forma de trabajar, unos canales conocidos, unos atajos propios y unas rutinas que les dan seguridad.

Cambiar eso exige energía. Y en medio de la operación diaria, la energía es un recurso escaso.

Unpopular opinion

La adopción tecnológica no se decreta. Se diseña, se acompaña y, a veces, se exige.

De Rick a Compass: cuando la novedad ya no alcanza.

Con Rick, nuestro primer acercamiento a este tipo de asistencia interna, la adopción tuvo un impulso natural: la novedad. Era curioso, distinto, conversable. El equipo quería probarlo, entenderlo, jugar con él y ver hasta dónde podía llegar.

Pero la novedad tiene fecha de vencimiento.

Hoy Compass representa una evolución más estructurada. No es solo “otro asistente”. Es una herramienta pensada para conectarse mejor con el proceso académico y operativo. Rick sigue existiendo como fallback, como respaldo, como ese amigo que uno no quiere sacar de la fiesta porque todavía puede salvar la noche.

Pero sabemos algo: mientras exista un fallback cómodo, la adopción completa de Compass va a ser más lenta.

01

Forzar por castigo

Convertir el uso de la herramienta en una obligación estricta, medir incumplimientos y aplicar consecuencias. Puede funcionar, sí. Pero no suele ser un viaje muy placentero.

02

Impulsar por reconocimiento

Capacitar, acompañar, visibilizar buenos usos y reconocer a quienes están adoptando la herramienta. Es más lento, pero puede construir una relación más sana con el cambio.

03

Eliminar el fallback

En algún momento, la empresa debe dejar de permitir que el proceso anterior compita eternamente con el nuevo. No todo cambio puede vivir para siempre en modo “opcional”.

Nuestra apuesta actual: reconocimiento antes que castigo.

En PLG, por ahora, escogimos impulsar antes que imponer.

Estamos invitando al equipo a talleres, explicando mejor el propósito de Compass y reconociendo públicamente a los profesores que más usan la herramienta. No desde la lógica de “miren quién sí hizo la tarea”, sino desde una idea más sana: mostrar que la adopción también puede construirse con ejemplo, curiosidad y reconocimiento.

Porque una cosa es que el equipo use tecnología por miedo. Otra muy distinta es que la incorpore porque entiende su valor.

Una herramienta interna que siempre compite contra el proceso anterior difícilmente se vuelve cultura.

Puede ser útil, puede ser potente, puede ahorrar tiempo. Pero si sigue siendo “una opción más”, la adopción se vuelve una sugerencia elegante.

Pero tampoco somos ingenuos.

Compass lleva apenas tres semanas desde su lanzamiento interno. Es poco tiempo para exigir una adopción total, especialmente cuando la herramienta todavía está madurando y el equipo aún está construyendo confianza en ella.

Por eso decidimos esperar un mes más.

Un mes para observar mejor. Un mes para acompañar. Un mes para ajustar. Un mes para entender si el problema es de hábito, de comunicación, de experiencia de usuario o de expectativa.

Pero también sabemos que, en el corto plazo, tendremos que tomar una decisión más firme: eliminar el fallback y hacer que Compass deje de ser “una opción interesante” para convertirse en parte real del proceso.

Lo que realmente estamos gestionando no es solo una IA. Es una transición cultural.

  • Hábitos de trabajo
  • Confianza del equipo
  • Procesos académicos
  • IA aplicada
  • Reconocimiento interno
  • Estándares operativos
01

Primero acompañar

Antes de exigir adopción total, necesitamos asegurarnos de que el equipo entiende para qué existe Compass, cómo le ayuda y qué parte del proceso mejora.

02

Luego reconocer

Visibilizar a los profesores que ya están usando la herramienta permite convertir la adopción en ejemplo, no en amenaza.

03

Después medir con criterio

No basta con saber quién entra. Hay que entender cómo se usa, en qué momentos aporta valor y dónde sigue existiendo fricción.

04

Finalmente definir estándar

Si Compass debe ser parte del proceso, eventualmente tendrá que dejar de competir con el fallback. La cultura también se define por las excepciones que una empresa decide cerrar.

El cambio tecnológico también necesita duelo.

Algo que pocas veces se dice es que implementar una nueva herramienta implica despedirse de una forma anterior de trabajar.

Aunque el proceso anterior fuera más lento, más manual o más desordenado, era conocido. Y lo conocido da seguridad.

Una nueva tecnología puede sentirse como ayuda, pero también como vigilancia. Puede verse como eficiencia, pero también como presión. Puede presentarse como innovación, pero recibirse como “otra cosa más que tengo que aprender”.

Por eso el problema no es solo enseñar dónde hacer clic. El verdadero reto es responder una pregunta silenciosa que muchas personas se hacen cuando llega una nueva herramienta: “¿Esto realmente me ayuda o solo me están cambiando el trabajo?”

Construir EdTech real no es decorar procesos con IA. Es cambiar la forma en que la organización trabaja.

No descartamos del todo medidas más estrictas. Sería ingenuo decir que nunca estarán sobre la mesa. Pero nos rehusamos a empezar por ahí.

Preferimos primero construir comprensión, generar confianza y reconocer a quienes están abriendo camino. Porque los cambios que se imponen pueden funcionar rápido, pero los cambios que se entienden suelen durar más.

Por ahora, nuestra apuesta es clara: reconocimiento antes que castigo.

¿Usted ha tenido que implementar el castigo para lograr la adopción de una nueva tecnología en su empresa?

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